Organizaciones de la sociedad civil piden a todas las fuerzas democráticas que actúen en favor de una sociedad civil fuerte e independiente
Este ataque recurre a argumentos falaces para fabricar artificialmente un escándalo y es difundido y amplificado por los medios de comunicación mal informados
«Esta renovada ofensiva contra la financiación de las OSC y contra nuestra legitimidad en el proceso democrático corre el riesgo no solo de reducir aún más los espacios cívicos europeos, sino de debilitar la democracia en su conjunto»
Las organizaciones europeas de la sociedad civil (OSC) se enfrentan actualmente a un ataque sin precedentes por parte de algunos diputados del Parlamento Europeo. El ataque, encabezado por algunos eurodiputados del Partido Popular Europeo (PPE) y por grupos de extrema derecha, está alimentado por la desinformación. Este ataque recurre a argumentos falaces para fabricar artificialmente un escándalo y es difundido y amplificado por los medios de comunicación mal informados. En un momento en el que los valores democráticos se están erosionando en toda la UE y en los Estados miembros, y en el que los actores cívicos que actúan en favor de estos valores son cada vez más atacados, esta renovada ofensiva contra la financiación de las OSC y contra nuestra legitimidad en el proceso democrático corre el riesgo no solo de reducir aún más los espacios cívicos europeos, sino de debilitar la democracia en su conjunto.
Millones de ciudadanos y ciudadanas apoyan estas contribuciones a las políticas de la UE, a través de las circunscripciones nacionales, locales y de base, el voluntariado y el compromiso comunitario, la prestación de servicios y el acceso a los derechos de los más vulnerables y excluidos.
Estos fondos son ya dramáticamente insuficientes para perseguir los objetivos que se les ha encomendado apoyar: crear unas condiciones equitativas, ayudando a los responsables políticos a acceder a información, pruebas basadas en hechos y buenas prácticas sobre el terreno; y conocer las necesidades y expectativas de los ciudadanos en relación con su salud y bienestar, la inclusión social y la igualdad, sus derechos y la justicia, la promoción del Estado de derecho, la lucha contra la corrupción y un medio ambiente sostenible para las generaciones actuales y futuras. Millones de ciudadanos y ciudadanas apoyan estas contribuciones a las políticas de la UE, a través de las circunscripciones nacionales, locales y de base, el voluntariado y el compromiso comunitario, la prestación de servicios y el acceso a los derechos de los más vulnerables y excluidos.
Los grupos de presión de las empresas con ánimo de lucro en Bruselas son desorbitados en comparación con el de las organizaciones sin ánimo de lucro. En 2024, las 50 empresas con los mayores presupuestos para grupos de presión gastaron colectivamente casi 200 millones de euros solo en presionar a la UE (un 66% más que en 2015), y desempeñaron un papel decisivo en el debilitamiento o el descarte de muchas políticas vitales dentro del Pacto Verde Europeo, la salud pública y los recursos naturales para las generaciones futuras.
Para mantener una sociedad civil fuerte, el desarrollo de un marco para el diálogo civil basado en el artículo 11 del TUE es una prioridad para este mandato de cinco años de las instituciones de la UE. Es crucial dotar de recursos adecuados a las organizaciones de la sociedad civil para que participen en este diálogo implicando a sus electores en toda Europa. En la UE, como en cualquier democracia, se necesita financiación pública para apoyar el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil cuya misión y objetivos son reforzar los valores consagrados en los Tratados y en la Carta de los Derechos Fundamentales.
Hacemos un llamamiento a todas las fuerzas democráticas para que se opongan a las falsas narrativas y a la desinformación en torno al papel de las organizaciones de la sociedad civil, para que protejan nuestro papel único en la democracia europea y apoyen la financiación pública de la sociedad civil.
Es característico de los regímenes autoritarios que las instituciones consideren que no se necesitan organismos intermediarios y que la ciudadanía está plena y únicamente representada por el líder o líderes que han elegido. De hecho, el debate actual ilustra la confrontación general en curso entre los valores europeos y las perspectivas autocráticas.
Hacemos un llamamiento a todas las fuerzas democráticas para que se opongan a las falsas narrativas y a la desinformación en torno al papel de las organizaciones de la sociedad civil, para que protejan nuestro papel único en la democracia europea y apoyen la financiación pública de la sociedad civil. La participación cívica es un pilar esencial de nuestros valores europeos compartidos. Pedimos a los y las responsables políticos que garanticen un marco jurídico sólido en el que la sociedad civil y las organizaciones ciudadanas puedan prosperar y desempeñar su papel interactuando con los responsables políticos para informar mejor el proceso de toma de decisiones. La democracia consiste en el derecho de la ciudadanía a ser escuchada colectivamente para construir una sociedad inclusiva y un futuro europeo compartido, y unas OSC independientes y debidamente financiadas son una herramienta crucial para lograrlo.
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