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#DESPLAZADASPORELMUNDO: FRONTERA SUR, MARRUECOS (PARTE II)

#DESPLAZADASPORELMUNDO: FRONTERA SUR, MARRUECOS (PARTE II)

Siguiendo con nuestra campaña, hoy os presentamos la segunda parte de la píldora de Frontera Sur, Marruecos, esta vez gracias a la colaboración de Mila Ramos, presidenta de la Ong Mujeres en Zona de Conflicto.

 

El Sáhara es un inmenso desierto de arena en el que es fácil perder la vida muriéndote de sed, de hambre, atorada por el calor insoportable o atacada por grupos incontrolados; es fácil que te violen si eres mujer o eres niña y que para evitarlo te pegues a un hombre que será tu marido de tránsito y que, posiblemente, te convertirá en su esclava transitoria; te pueden secuestrar, seas hombre o mujer, las bandas criminales mafiosas que se dedican a comerciar con personas, convirtiendo a hombres y mujeres, niños y niñas en mercancías para nutrir el negocio más próspero y rentable del mundo: el tráfico y la trata de personas.

Para llegar al Sáhara, camino del sueño migratorio, las poblaciones migrantes han salido de ese enorme territorio, pasto deliberado del olvido que es África Subsahariana, y van subiendo desde Camerún, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Nigeria, Malí, Guinea Conacry…hasta llegar a la permeable frontera de Marruecos, el último escalón antes de Europa, de la que les separa una valla.

Decir que nadie sale de su tierra por gusto y que huyen del hambre, de la miseria, de la inseguridad, de la persecución, de la guerra o de todo a la vez resulta retórico. Pocos de estos migrantes se quieren quedar en Marruecos, un país que el gobierno de España cataloga como seguro y que de hecho lo es depende de para quién y de lo que entendamos por seguridad. En el caso de la población subsahariana, su situación en el país alauita es insostenible: viven hacinados en campamentos carentes de los servicios mínimos en ciudades como Casablanca, Rabat o Tánger. Esos campamentos son centros de retención improvisados por el gobierno de Marruecos bajo vigilancia policial, militar y paramilitar. Otros sobreviven alquilando casas a precios desorbitados y en condiciones lamentables en barrios como Mesnana, en Tánger, donde las redadas están siendo permanentes desde que se inició agosto, viéndose intensificadas a partir de la reunión mantenida entre el jefe de la seguridad marroquí, Abdelouafi Laftit, y el ministro Fernando Grande-Marlaska, el 12 de agosto en Tánger, para hablar sobre el control migratorio.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), dice que desde enero hasta el 12 de agosto, 25.101 inmigrantes han llegado a las costas andaluzas, en esa travesía se han ahogado 308 personas. Y van a volver a intentar saltar las vallas de Ceuta y Melilla en una huida suicida hacia adelante en la que se juegan lo único que les queda: la vida. Las deportaciones al Sahara están siendo masivas, incluyendo a menores y mujeres embarazadas abandonados a su suerte sin que en muchos casos se pueda tener la certeza de dónde están, lo que podría llegar a considerarse desapariciones forzosas. España, por su parte, tampoco está haciendo mucho para mejorar la situación de estas poblaciones más allá de negociar con Marruecos para aumentar los fondos que el país recibe de Bruselas para contener la inmigración. El gesto del gobierno de España en relación a la “devolución en caliente” a 116 subsaharianos que saltaron la valla el 22 de Agosto, amparándose en un acuerdo del año 1992 firmado con Marruecos y la violencia cometida durante el salto es injustificable, como injustificable es la violencia de los migrantes en su intento por llegar a Ceuta.

Desde Mujeres en Zona de Conflicto (MZC) consideramos que lo que está en juego no es la seguridad de nuestras fronteras sino los derechos humanos, por lo cual queremos mostrar nuestra más absoluta repulsa con la política migratoria del gobierno de España y de la Unión Europea. Así mismo exigimos al gobierno de España soluciones eficaces que pongan el acento en la salvaguarda de los derechos humanos y aumenten la Ayuda Oficial al Desarrollo para África al objeto de generar un desarrollo humano y sostenible, lo que incluye la construcción de la paz, que es mucho más que la ausencia de guerra, la paz es la salvaguarda que los ciudadanos y ciudadanas debemos tener para vivir en espacios seguros que garanticen la ausencia de violencia estructural y el acceso a los servicios básicos en sentido amplio. Por mucho que invirtamos en fortalecer la Frontera Sur, el polvorín que se está gestando en el Norte de Marruecos es imparable si no hay una determinación rotunda y eficaz por parte de los gobiernos de Europa, empezando por España, de invertir en mejorar sus condiciones de vida en origen.

*La campaña #DESPLAZADASPORELMUNDO ha sido realizada por el Grupo de Movilidad Humana de CONGDEX y financiado por AEXCID. Imagen realizada por Junglajara

 

 

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