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#DESPLAZADASPORELMUNDO 25N: Mujeres Migrantes y Refugiadas

#DESPLAZADASPORELMUNDO 25N: Mujeres Migrantes y Refugiadas

Dentro de nuestra campaña #DesplazadasporelMundo, hoy ponemos el foco en las mujeres migrantes y desplazadas.

Con motivo del 25 de Noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, nuestra píldora de hoy la dedicamos a ellas, a mostrar la situación de indefensión y vulneración de derechos que sufren las mujeres en los procesos migratorios.

¿PORQUÉ MIGRAN LAS MUJERES?

Según la IOM, la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU, se dan tres grandes causas que explican la migración femenina: económicas, sociales y criminales. La pobreza, el desempleo o las expectativas de acceso a mayores beneficios en el país de destino —es decir, las causas fundamentalmente económicas— son aquellas más comunes; seguidas por las sociales, como la discriminación, la reunificación familiar en el país de destino o la dependencia económica, y criminales, tales como inseguridad, corrupción o delincuencia organizada. Hace cincuenta años la mujer solo representaba el 2% de todas las migraciones a nivel mundial. Hoy, migran tantos hombres como mujeres. En el tiempo en el que este cambio se ha sucedido, estábamos acostumbrados a un fenómeno de migración paulatina, donde el hombre migraba antes y, una vez establecido, viajaban al país de destino la mujer, los hijos e hijas o el resto de la familia. Hoy, esto también ha cambiado: las mujeres tampoco ven posibilidades de una vida digna en el país de origen, y deciden no esperar, sino marcharse en busca de nuevas oportunidades. Existe también el caso de mujeres que migran por miedo a perder la vida o a sufrir daños físicos y emocionales en sus comunidades de origen.

MUJERES DESPLAZADAS, UN CAMINO DE PIEDRAS

Las mujeres son hoy, casi la mitad de la población migrante del mundo y su número va en aumento. Sin embargo, la migración femenina sigue chocando con las leyes del patriarcado, la falta de diversidad o de igualdad en los países de origen y, en muchos casos, también en los países de destino.  Si bien la migración forzada conlleva riesgos para todos los afectados, las mujeres y las niñas están sujetas por añadidura a otros riesgos particulares: situaciones de violencia, trata y tráfico de personas, secuestros, abusos sexuales y discriminación. De hecho, las mujeres y las niñas representan el 71% de todas las víctimas de trata de seres humanos, según un informe de 2016 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. La realidad de las mujeres y niñas migrantes suele estar acompañada de vulneraciones de los derechos humanos, incluidos los derechos sexuales y reproductivos y de múltiples formas de violencia durante su proceso migratorio. Un ejemplo lo encontramos en el informe que emitió el año pasado la OIM (Organización Internacional de Migraciones) que bajo el título “El Informe sobre la Trata de Personas en la Ruta del Mediterráneo”, indicaba que la mayoría de las víctimas de trata eran mujeres jóvenes y menores de entre 13 y 24 años originarias de Nigeria, que eran sometidas a violencia y abuso sexual durante su viaje a Europa.

Las mujeres sufren situaciones difíciles en su viaje, en el tránsito hacia el lugar de destino. Por ilustrar con un ejemplo, sirva el que se expuso en nuestra píldora sobre Centroamérica, que describe la desoladora realidad de las mujeres que migran desde sus países de origen hacia Estados Unidos cruzando México: “Se calcula que 6 de cada 10 mujeres son violadas a su paso por México. Cualquiera de las mujeres que se ha decidido a realizar el camino seguramente pueda contar una historia de abuso. La violación de las mujeres migrantes está a tal nivel sistematizada que muchas deciden tomar por pareja a hombres que puedan disuadir la posibilidad de que otros se acerquen a ellas con esa intención. Otras deciden utilizar la llamada Depo Provera, una inyección anticonceptiva que evita la ovulación durante 3 meses, tiempo suficiente para poder cruzar el país y no quedarse embarazada después de una violación”.

Existe, también, una cantidad significativa de migrantes que tiene probabilidades de estar o quedarse embarazadas. Mientras viajan, o durante el caos del desplazamiento, las mujeres pueden perder el acceso a la asistencia sanitaria sexual y reproductiva, incluida la planificación familiar, los servicios prenatales y la asistencia para tener un parto seguro. La falta de estos servicios puede resultar mortal. De hecho, se considera que es una de las principales causas de defunción, enfermedad y discapacidad entre las mujeres y las niñas desplazadas en edad fértil. Aun así, la migración puede ser la mejor opción para una mujer embarazada en una situación de crisis, especialmente si la inseguridad o los sistemas de salud colapsados amenazan su vida en su lugar de origen.

 

MUJERES DESPLAZADAS: LLEGADA A DESTINO… Y ¿AHORA QUÉ?

Aquí las mujeres que han emigrado desde sus países se enfrentarán, en la mayoría de los casos, a nuevas situaciones de desigualdad y discriminación. Ellas, que antes emigraban después de sus parejas por reunificación familiar, ahora ya emprenden cada vez más a menudo el viaje solas,  y se convierten en el principal sostén económico de sus familias. Cumpliendo con la estructura de la familia transnacional, las responsabilidades y roles adquiridos se mantiene a pesar de los miles de kilómetros de distancia, por ejemplo, con el envío de remesas de dinero  (de acuerdo con ONU Mujeres, las remesas que envían las mujeres migrantes mejoran los medios de vida y la salud de sus familias y fortalecen la economía),  además de llevar el peso de la carga del hogar y del cuidado de sus criaturas y otros seres dependientes. Las oportunidades que ofrece la migración para el empoderamiento de estas mujeres, el bienestar de su familia y, en última instancia, el desarrollo económico y social de su país, dependen en muchas ocasiones de las políticas y respuestas institucionales ofrecidas a estas trabajadoras que, sujetas a la triple discriminación de género, nacionalidad y clase social, son uno de los colectivos más vulnerables. Veremos que en la mayoría de los países de destino ellas se concentran en el trabajo doméstico y, muy especialmente, en la esfera de los cuidados, segregadas en los nichos laborales más desvalorizados socialmente y peor pagados. En muchas ocasiones en empleos por debajo de sus cualificaciones académicas y/o profesionales. Este hecho es especialmente grave en España donde el empleo doméstico se caracteriza por una naturaleza informal y poco regulada, sobre-explotación y falta de acceso a las prestaciones sociales a las que toda persona trabajadora tiene derecho. Como podemos leer en nuestra Píldora sobre las Cadenas de Cuidados.

La agenda 2030 contempla dentro de su objetivo 5 “Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. Esa igualdad y ese empoderamiento tiene mucho que ver con el tema que hemos tratado aquí: empoderar es según la RAE, “hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido”, empoderar a la mujer migrante pasa por el respeto de sus capacidades y su desarrollo personal, por el reconocimiento de su papel en la sociedad como sujeta activa, la consideración de sus diferencias culturales, la erradicación de la discriminación múltiple a la que se enfrenta y  por su plena inserción laboral y social.  De hecho, recientes investigaciones indican que mujeres migrantes provenientes de diferentes contextos, han decidido unirse para reivindicar sus derechos y los de las comunidades de donde provienen, fortaleciendo con ello la lucha feminista tanto en países de origen como en países de destino.

“…E um homem não me define, minha casa não me define, minha carne não me define, eu sou meu próprio lar..” (Francisco, el Hombre, Triste, Louca ou Má)

 

 Manuela Torrescusa Asensio,
Equipo Técnico Congdex
Imagen realizada por JunglaJara.
*La campaña #DESPLAZADASPORELMUNDO ha sido realizada por el Grupo de Movilidad Humana de CONGDEX y financiada por AEXCID.

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